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¿Es mejor comer fruta antes o después de las comidas?

Comer una manzana antes del almuerzo o dejar una mandarina para el postre puede generar dudas sobre cuál es el momento más saludable. La respuesta es sencilla para la mayoría de las personas. La fruta conserva sus nutrientes independientemente de si se consume antes o después de una comida, por lo que ambas opciones pueden formar parte de una alimentación equilibrada.

Los especialistas consultados por Tua Saúde explican que no existe una regla universal que obligue a consumir fruta en un momento determinado. Tampoco es cierto que comerla después provoque que fermente dentro del estómago. El sistema digestivo procesa conjuntamente los alimentos y aprovecha los nutrientes de la fruta con normalidad.

Comer fruta antes puede aumentar la saciedad

Tomar fruta antes de una comida puede resultar interesante para algunas personas por su contenido de agua y fibra. Un pequeño ensayo con adultos saludables encontró que consumir manzana antes de comer aumentó la sensación de saciedad y redujo posteriormente la ingesta energética un 18.5 porcentaje frente al grupo que no recibió fruta. Los investigadores advierten que hacen falta estudios más amplios.

También existen investigaciones sobre el orden de los alimentos y la respuesta de la glucosa. Algunos resultados sugieren que consumir determinadas frutas antes de alimentos ricos en carbohidratos podría modificar la respuesta glucémica. Sin embargo, estos efectos dependen del alimento, las cantidades y las características de cada persona.

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Fruta antes o después, lo importante es comerla

Para una persona saludable, elegir entre fruta antes de comer o como postre depende principalmente de sus preferencias. Quienes experimentan gases o molestias digestivas después de comidas abundantes pueden probar diferentes horarios y observar cuál resulta más cómodo.

Siempre que sea posible, conviene elegir la fruta entera en lugar del jugo. De esta manera se conserva mejor la fibra y la experiencia resulta más saciante. Personas con diabetes, síndrome del intestino irritable u otras necesidades específicas deben individualizar estas decisiones con orientación profesional.

El ensayo sobre saciedad utilizó una porción de 120 gramos de manzana roja y participaron 17 hombres jóvenes saludables. Ese tamaño reducido explica por qué sus resultados no deben interpretarse como una regla para toda la población.

REDACCIÓN

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