Yogur alto en proteína
Empezar el día con un yogur puede parecer un acto sencillo, pero ese pequeño gesto puede tener efectos que tu cuerpo agradecerá. Hablamos aquí de lo que puede ocurrir si incorporas este lácteo a tu rutina diaria en México (y cuándo vale la pena elegir versiones enriquecidas con proteínas).
El yogur natural aporta bacterias amigas (probióticos), calcio, vitaminas del grupo B y proteínas de buena calidad. Al mantener tu microbiota intestinal balanceada, facilita la digestión, refuerza las defensas y puede mejorar tu bienestar general.
Sin embargo, no es lo mismo un yogur natural sin azúcar que uno azucarado o muy procesado. Elegir versiones con menos aditivos y endulzantes conserva mejor los beneficios y evita efectos negativos en tu metabolismo.
Incluir yogur natural en tu alimentación diaria puede ayudar a mantener niveles adecuados de calcio, que es fundamental para tus huesos y dientes. También mejora la saciedad, lo cual es útil si estás buscando controlar tu apetito o mantener un peso saludable.
Además, su aporte de probióticos favorece una microbiota intestinal diversa, clave para prevenir infecciones, alergias y trastornos digestivos. Del mismo modo, su combinación de nutrientes ayuda al sistema inmune, a la absorción de otros minerales y al bienestar emocional.
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En los estantes cada vez abundan los yogures “high protein” o “alto en proteína”. Algunas expertas advierten que no todo el mundo los necesita. Si haces ejercicio intenso, estás en etapa de embarazo, lactancia o recuperándote de una enfermedad, esas versiones pueden apoyar tus necesidades superiores de proteína.
Pero en personas saludables con una dieta variada y suficiente en proteínas (huevo, pescado, legumbres, carnes magras, lácteos tradicionales), esos yogures más extremos pueden resultar innecesarios.
Tomarlos sin motivo podría generar tensión extra a los riñones o al metabolismo, especialmente si se excede el aporte recomendado.
El yogur diario, bien elegido, puede ayudarte a mejorar tu salud intestinal, aportar nutrientes clave y aumentar la saciedad. Aun así, no todos los días ni para todos es necesario optar por versiones “altas en proteína”. Como dato concreto: un yogur natural aporta alrededor de 5 g de proteína por cada 100 ml, mientras que un yogur “alto en proteína” puede alcanzar unos 9 g por 100 ml.
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