Hay un ingrediente que durante décadas ha estado en el centro del debate sobre la salud cardiovascular en Europa: el vino tinto. En España, uno de los países donde la dieta mediterránea es tradición viva, esta bebida ha sido considerada por muchos como un “complemento saludable” cuando se consume con moderación. Sin embargo, nuevas investigaciones están cuestionando esa idea.
Un reciente estudio publicado en octubre de 2025 por el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) en colaboración con universidades españolas señala que no existen beneficios claros del vino tinto sobre la salud cardiovascular. Incluso en cantidades moderadas, el alcohol que contiene puede representar un riesgo. Esto contradice lo que históricamente se pensaba gracias al famoso “paradoja francesa”, que asociaba el consumo regular de vino con una menor incidencia de infartos.
La dieta mediterránea sin alcohol también protege el corazón
Lo más importante del hallazgo es que la dieta mediterránea mantiene sus beneficios incluso sin incluir vino tinto. Las frutas, verduras frescas, legumbres, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y pescado azul siguen siendo los pilares que aportan protección cardiovascular y bienestar general. El vino, por otro lado, es prescindible.
Además, el estudio advierte que los efectos del alcohol dependen mucho del contexto individual: la edad, el historial clínico y el estilo de vida. No hay una “dosis segura” universal. En consecuencia, los expertos recomiendan priorizar una alimentación equilibrada sin depender del vino como aliado para la salud.
La OMS actualizó su posición, reforzando que ningún nivel de consumo de alcohol es seguro. Esta postura ha sido respaldada por diversas sociedades médicas europeas. Así que si bien el vino puede disfrutarse ocasionalmente en un contexto social, no debe promocionarse como un hábito saludable.
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