Los batidos de proteína han ganado popularidad entre adolescentes que hacen ejercicio y buscan aumentar su masa muscular. Las redes sociales, las tendencias deportivas y la amplia oferta de productos han contribuido a convertirlos en una opción habitual. Sin embargo, consumir más proteína no significa automáticamente desarrollar más músculo.
Durante la adolescencia, el organismo necesita proteínas para crecer, formar tejidos y mantener diferentes funciones. Estas necesidades pueden cubrirse mediante alimentos como huevo, pescado, pollo, lácteos, leguminosas, frutos secos y cereales. La cantidad adecuada cambia según la edad, peso, actividad física y etapa de crecimiento.
Batidos de proteína no son necesarios para todos
Para un adolescente sano con una alimentación equilibrada, los suplementos de proteína generalmente no son indispensables. Incluso quienes practican deporte pueden obtener suficiente cantidad mediante las comidas si su dieta está correctamente planificada.
Además, concentrarse demasiado en las proteínas puede desplazar otros nutrientes importantes durante el crecimiento. Los adolescentes también necesitan carbohidratos para obtener energía, grasas saludables, hierro, calcio, vitaminas y fibra. Una alimentación variada sigue siendo más importante que buscar un solo nutriente.
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La alimentación debe ser la primera opción
Los batidos pueden resultar prácticos en situaciones específicas, pero deberían valorarse de manera individual. Algunos productos contienen azúcar añadida, edulcorantes, estimulantes u otros ingredientes que no necesariamente necesita un adolescente.
También pueden aparecer molestias digestivas como gases, inflamación o diarrea en algunas personas. Por ello, es importante revisar los ingredientes y evitar consumir suplementos únicamente porque están de moda o porque aparecen recomendados en redes sociales.
La evidencia disponible tampoco permite considerar los suplementos proteicos como una herramienta universal para mejorar el rendimiento de los deportistas jóvenes. Cuando existen entrenamientos intensos, restricciones alimentarias o dificultades para cubrir las necesidades nutricionales, un pediatra o profesional de nutrición puede determinar si realmente son necesarios.