Buscar algo para comer después de la cena es un hábito común, especialmente cuando la jornada termina tarde o aparece nuevamente el hambre. Una investigación reciente sugiere que hacerlo regularmente podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar problemas hepáticos, aunque esto no significa que un tentempié ocasional vaya a dañar el hígado.
El estudio analizó información de casi 200 mil adultos estadounidenses procedentes de tres grandes investigaciones de seguimiento. Los científicos compararon sus horarios habituales de alimentación y observaron una asociación entre comer después de la cena o cerca de la hora de dormir y determinadas enfermedades del hígado.
Comer después de cenar y la salud hepática
Los participantes que declararon comer tarde presentaron entre 20 y 30 porcentaje más riesgo relativo de enfermedad hepática. Entre las condiciones estudiadas apareció la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, conocida como MASLD, además de la cirrosis.
Los investigadores explican que el hígado está estrechamente relacionado con los ritmos circadianos. Comer cuando el organismo se prepara para dormir podría modificar algunos procesos relacionados con el metabolismo de nutrientes, glucosa y grasas. Sin embargo, todavía se necesita investigación para confirmar estos mecanismos.
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Un tentempié ocasional no significa enfermedad
Los resultados no establecen una hora universal después de la cual esté prohibido comer. Tampoco demuestran una relación directa de causa y efecto. El estudio fue observacional y buena parte de la información sobre los hábitos alimentarios fue proporcionada por los propios participantes.
La calidad de la alimentación, actividad física, descanso, consumo de alcohol, peso corporal y condiciones metabólicas también influyen en la salud hepática. Por eso, evitar alimentos por la noche no sustituye otros hábitos saludables.
Durante una mediana de 16 años de seguimiento se identificaron 4,492 nuevos casos de MASLD y 315 de cirrosis. Estos datos respaldan continuar investigando si modificar los horarios de alimentación puede convertirse en otra herramienta para cuidar la salud metabólica.