Una taza de té verde puede ser una bebida agradable dentro de una alimentación saludable en México, pero no funciona como un tratamiento contra el colesterol. Las investigaciones disponibles apuntan a beneficios pequeños, especialmente sobre el colesterol LDL, conocido popularmente como colesterol malo.
El té verde contiene polifenoles llamados catequinas, entre ellos EGCG. Estos compuestos han despertado interés por su posible influencia sobre el metabolismo de las grasas. Sin embargo, los resultados científicos invitan a mantener expectativas realistas.
Té verde y colesterol, qué muestra la evidencia
Diversos ensayos clínicos han encontrado reducciones modestas del colesterol total y LDL relacionadas con productos de té verde. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos también reconoce este posible efecto. Aun así, buena parte de los estudios utilizó extractos y no la bebida tradicional.
Además, el té verde no parece producir cambios relevantes en el colesterol HDL ni en los triglicéridos. Por eso, tomarlo diariamente no compensa una dieta desequilibrada, el sedentarismo o el consumo frecuente de productos ultraprocesados.
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¿Cómo incorporar el té verde con equilibrio?
Tomar una o varias tazas puede encajar en la rutina de muchos adultos. La cantidad adecuada depende de la tolerancia individual, porque esta bebida contiene cafeína. También conviene evitar agregar grandes cantidades de azúcar.
Por otro lado, los extractos concentrados requieren mayor precaución. Se han registrado casos poco frecuentes de daño hepático asociados principalmente con suplementos de extracto de té verde. Asimismo, pueden presentarse interacciones con ciertos medicamentos; Quienes tienen colesterol elevado no deberían suspender tratamientos médicos para sustituirlos por té verde. Una alimentación con frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y grasas saludables sigue siendo fundamental.