Las sopas instantáneas forman parte de la alimentación cotidiana de muchas personas en México por su rapidez y facilidad de preparación. Sin embargo, el tipo de envase y la forma de calentarlas también merecen atención; La Procuraduría Federal del Consumidor ha analizado diferentes productos disponibles en México. Entre los aspectos revisados aparecen contenido nutrimental, sodio, etiquetado, ingredientes y características de los recipientes utilizados para algunas presentaciones.
Sopas instantáneas y envases de plástico
Una duda frecuente es si las sopas contienen plástico directamente. El punto importante está en diferenciar los ingredientes del alimento y los materiales empleados en sus recipientes.
Profeco ha advertido sobre presentaciones comercializadas en recipientes de unicel. La dependencia recomienda respetar las instrucciones de preparación y evitar introducir al microondas envases que no estén diseñados para calentarse de esa manera.
Además, las sopas instantáneas suelen aportar principalmente carbohidratos, mientras algunas presentaciones contienen cantidades elevadas de sodio. Por ello, revisar la etiqueta ayuda a conocer mejor qué se está consumiendo.
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¿Qué revisar antes de elegir una sopa instantánea?
El envase no es el único elemento importante. También conviene observar los sellos de advertencia, la cantidad de sodio, las grasas, las proteínas y el tamaño real de la porción.
Asimismo, estos productos pueden formar parte ocasional de la alimentación, pero no deberían desplazar habitualmente comidas con verduras, leguminosas, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteína.
Un estudio de Profeco sobre 33 sopas instantáneas encontró entre 181 y 398 miligramos de sodio por cada 100 gramos del producto preparado. Además, un recipiente completo representa más de 100 gramos, por lo que la cantidad consumida puede ser mayor.