Cuidar el cerebro empieza mucho antes de sentarse a estudiar o trabajar. En México y otros países, especialistas destacan que la alimentación influye directamente en la memoria, la concentración y el rendimiento mental. Elegir alimentos variados y ricos en nutrientes puede ayudar a que este órgano funcione de forma más eficiente.
El cerebro consume una gran cantidad de energía cada día y necesita un suministro constante de nutrientes. Además, una dieta basada en frutas, verduras, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva favorece la salud cerebral. En cambio, el exceso de azúcares añadidos y alimentos ultraprocesados puede afectar la claridad mental y la atención.
Los expertos explican que no existe un alimento milagroso para potenciar la memoria. Lo que realmente marca la diferencia es mantener un patrón de alimentación saludable acompañado de una buena hidratación, ejercicio físico y descanso suficiente. Asimismo, estos hábitos ayudan a conservar la función cognitiva con el paso del tiempo.
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Pequeños hábitos que fortalecen la memoria
Dormir entre siete y nueve horas, reducir el estrés y realizar actividad física con frecuencia también favorecen la concentración. Del mismo modo, leer, aprender nuevas habilidades y mantener una vida social activa estimulan las conexiones entre las neuronas y fortalecen la memoria.
El cerebro representa apenas cerca del dos por ciento del peso corporal, pero utiliza alrededor del veinte por ciento de la energía diaria. Esa demanda explica por qué una alimentación equilibrada influye tanto en el aprendizaje, la atención y la memoria a cualquier edad.