Cambiar la forma de comer no depende solo de las decisiones personales. En México, especialistas alertan que la falta de un reglamento para aplicar la Ley General de la Alimentación Adecuada y Sostenible mantiene detenidas varias acciones destinadas a prevenir la obesidad y promover una mejor alimentación.
La preocupación creció tras el Congreso Internacional de Obesidad realizado en la Ciudad de México. Investigadores y organizaciones de salud señalaron que el reglamento permitiría impulsar medidas para favorecer alimentos con mayor calidad nutricional y reducir la presencia de productos ultraprocesados en la dieta diaria.
Obesidad en México y la importancia del reglamento
Especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública y de El Poder del Consumidor consideran urgente publicar este documento. También explicaron que ayudaría a transformar el sistema alimentario con opciones más saludables y sostenibles para la población. Además, advirtieron que el grupo encargado de estas políticas debe mantenerse libre de conflictos de interés.
Por otro lado, durante el encuentro internacional también se presentaron estudios que muestran cómo los supermercados pueden influir en las decisiones de compra. Los investigadores señalaron que ofrecer alimentos naturales a mejores precios y ubicarlos en espacios más visibles favorecería hábitos más saludables. Los compromisos voluntarios, afirmaron, no han mostrado resultados suficientes.
Otra lectura: Desayunos saludables prácticos para una mañana ocupada
Obesidad en México requiere acciones coordinadas
Además de las políticas públicas, los expertos recuerdan que las familias, escuelas, comercios y autoridades comparten la responsabilidad de crear entornos que faciliten elecciones saludables.
Los participantes del congreso destacaron que los alimentos ultraprocesados suelen contener grandes cantidades de azúcar, sal y grasas, elementos relacionados con mayor riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares cuando se consumen con frecuencia. El encuentro reunió a investigadores, profesionales de la salud y organizaciones civiles provenientes de 90 países, lo que refleja la dimensión global del desafío.