Controlar la hipertensión desde la alimentación ya no consiste únicamente en quitar el salero de la mesa. En Argentina, especialistas destacan otra estrategia que gana respaldo científico, aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio.
La propuesta no reemplaza la recomendación de reducir el sodio. Busca complementarla con frutas, verduras, legumbres, frutos secos y otros alimentos que aportan potasio naturalmente. Este mineral participa en procesos que ayudan a regular la presión arterial.
Hipertensión y potasio, una relación que cobra importancia
El potasio favorece que los riñones eliminen más sodio mediante la orina. Además, participa en la regulación del tono de los vasos sanguíneos. Ambos mecanismos pueden contribuir al control de la presión.
Una perspectiva científica publicada recientemente plantea prestar mayor atención al equilibrio entre sodio y potasio. Sus autores señalan que centrarse solamente en reducir la sal podría dejar fuera una parte importante de la estrategia alimentaria.
Asimismo, las dietas con abundantes ultraprocesados suelen aportar demasiado sodio. Por otro lado, frutas, verduras y legumbres aparecen con menor frecuencia de la recomendable en muchos patrones alimentarios.
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Más alimentos frescos y menos sodio
Plátano, papa, frijoles, lentejas, verduras, frutos secos, lácteos y pescado pueden ayudar a incrementar el potasio. La variedad resulta clave para conseguirlo sin depender de un único alimento; También existen sustitutos de sal que incorporan potasio. La Organización Mundial de la Salud reconoce que pueden ayudar a reducir la presión en determinados adultos. Sin embargo, no son apropiados para todas las personas.
Quienes tienen enfermedad renal o toman medicamentos que dificultan eliminar potasio necesitan valoración profesional antes de aumentar considerablemente su consumo. Además, ningún cambio alimentario debe sustituir el tratamiento antihipertensivo indicado por un médico.
En Argentina, la ingesta media señalada ronda 2.1 gramos diarios de potasio, frente a un objetivo aproximado de 3.5 gramos. Esta diferencia muestra cuánto margen existe para mejorar la alimentación cotidiana. Esta nota fue elaborada a partir de información de La Vanguardia.