El otoño también puede sentirse en el plato. En México, esta temporada ofrece frutas y verduras coloridas que ayudan a variar las comidas sin complicar la cocina diaria.
Elegir productos de temporada suele brindar mejor frescura, sabor y disponibilidad. Sin embargo, ningún alimento funciona como remedio por sí solo. La salud depende del conjunto de la alimentación, el descanso y la actividad física.
Frutas y verduras de otoño para variar el menú
La granada aporta fibra y pigmentos vegetales llamados antocianinas. Estos compuestos producen su color rojo característico. Sus semillas pueden añadirse a ensaladas, yogur natural o avena, sin necesidad de endulzar la preparación.
Las peras también destacan por su contenido de fibra, especialmente cuando se consumen con la cáscara bien lavada. Asimismo, el caqui ofrece vitamina C y carotenoides, sustancias presentes en frutas y verduras de tonos amarillos, naranjas y rojos.
Entre las verduras aparecen la calabaza, las acelgas y las coles de Bruselas. La calabaza combina con sopas, purés y guisados. Las acelgas pueden saltearse rápidamente, mientras las coles adquieren mejor sabor al hornearse con poco aceite.
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¿Cómo aprovecharlas de manera sencilla?
Probar diferentes colores durante la semana ayuda a obtener una mayor variedad de nutrientes. Además, conviene alternar preparaciones crudas, cocidas, asadas o al vapor para mantener el menú atractivo y disfrutar distintas texturas.
Los arándanos rojos deshidratados y algunas conservas pueden contener azúcar añadida. Por ello, resulta importante revisar la etiqueta y preferir opciones sin endulzantes. Las personas con necesidades médicas específicas deben adaptar las cantidades con orientación profesional; La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores de diez años consuman al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras. Esa cantidad excluye papas y otros tubérculos con almidón.