Cambiar lo que se sirve diariamente en los comedores escolares puede mejorar la alimentación de los estudiantes y reducir el impacto ambiental. Un nuevo proyecto desarrollado en Barcelona muestra que avanzar hacia menús escolares saludables y sostenibles es posible, aunque requiere tiempo, seguimiento y participación de toda la comunidad educativa.
El proyecto EvalMEMSS analizó alrededor de 15 centros educativos y evaluó cuatro aspectos principales. Estos fueron calidad nutricional, impacto ambiental, coste económico y aceptación entre los estudiantes. Los resultados muestran avances importantes en el consumo de legumbres, cereales integrales y verduras, además de una reducción de la huella de carbono.
Menús escolares saludables con más alimentos vegetales
Los menús alcanzaron un cumplimiento medio de 82 porcentaje de los criterios nutricionales establecidos por el programa. La presencia semanal de legumbres como primer plato pasó de 33 a 80 porcentaje. Además, el pan integral estuvo presente diariamente en 88 porcentaje de los casos analizados.
La ensalada como guarnición alcanzó una presencia de 75 porcentaje. Sin embargo, sustituir parte de la proteína animal por alternativas vegetales continúa siendo uno de los principales desafíos. Ningún centro alcanzó todavía la frecuencia mensual recomendada de seis raciones de legumbres como segundo plato.
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Comer mejor no necesariamente cuesta más
Otro resultado importante está relacionado con el precio. Los investigadores no encontraron una relación entre el coste del menú y su calidad nutricional. Esto cuestiona la idea de que ofrecer comidas escolares más equilibradas necesariamente requiere aumentar el gasto.
El proyecto también destaca la importancia de acompañar los cambios con educación alimentaria y comunicación con las familias. La aceptación de los menús superó 65 porcentaje, pero modificar hábitos puede necesitar entre dos y tres años.