Carne de cerdo con cortes magros, proteínas, hierro y zinc dentro de una alimentación saludable
Carne de cerdo, ¿puede formar parte de una dieta saludable?

Carne de cerdo, ¿puede formar parte de una dieta saludable?

La carne de cerdo vuelve a mirarse con otros ojos en Argentina. Un análisis realizado en 2026 encontró que varios cortes aportan proteínas completas y poca grasa. Los resultados ayudan a desmontar la idea de que toda la carne porcina es necesariamente una opción muy grasosa.

El estudio del INTI Carnes evaluó cinco cortes producidos en Argentina. Los investigadores analizaron cuadrada, nalga, bola de lomo, paleta y bondiola. Revisaron proteínas, grasas, colesterol y minerales para conocer mejor su composición nutricional.

Carne de cerdo y sus nutrientes

Cuatro de los cinco cortes estudiados aportaron entre 2.3 y 3.3 gramos de grasa por cada 100 gramos. Por esta composición, se consideran cortes magros y pueden incorporarse dentro de una alimentación variada.

Además, la carne de cerdo proporciona proteínas con todos los aminoácidos esenciales. También aporta nutrientes como hierro, zinc, fósforo, potasio, magnesio y selenio. Estos participan en funciones relacionadas con músculos, defensas y transporte de oxígeno.

El análisis también encontró grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Sin embargo, estos resultados no convierten al cerdo en un alimento que deba consumirse sin límites. El corte, la cantidad y la preparación modifican considerablemente el perfil final del plato.

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El corte y la preparación hacen la diferencia

Elegir cortes magros y retirar la grasa visible ayuda a controlar el consumo de grasas saturadas. Asimismo, prepararlos al horno, plancha o parrilla resulta diferente de consumir productos porcinos altamente procesados.

Por otro lado, una alimentación saludable necesita verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y diferentes fuentes de proteína. La carne puede formar parte del menú, pero no necesita ocupar siempre el centro del plato; El consumo argentino de carne porcina pasó de aproximadamente 5 a 20 kilos anuales por persona durante las últimas dos décadas. Además, el sector proyecta que podría alcanzar 28 kilos por habitante hacia 2032.

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