Las altas temperaturas en Uruguay suelen traer una sensación de pesadez que muchas personas atribuyen solo al calor, aunque el cuerpo también responde a los cambios climáticos con mayor retención de líquidos. Este comportamiento se vuelve más evidente durante el verano, cuando aumenta la sudoración y el organismo ajusta su equilibrio interno para mantenerse hidratado.
Durante los días calurosos, el cuerpo conserva agua como medida de protección. Además, ciertos alimentos típicos de la temporada incluyen más sodio del esperado, lo que favorece la hinchazón. Preparaciones como snacks salados, fiambres, aderezos industriales y comidas rápidas pueden duplicar fácilmente la ingesta recomendada sin que las personas lo noten.
El sodio aparece en productos donde no siempre se piensa en él. También se incluye en panes, galletas saladas, quesos procesados, bebidas isotónicas y salsas listas, lo que incrementa su presencia diaria. Asimismo, muchos platos veraniegos utilizan conservas que elevan este mineral, aun cuando parecen opciones frescas o ligeras. En consecuencia, revisar etiquetas ayuda a detectar términos como sodio, sal, glutamato, bicarbonato o fosfatos.
Estrategias sencillas para reducir la retención de líquidos
Una hidratación adecuada favorece el equilibrio. Del mismo modo, incluir frutas ricas en agua como melón o sandía ayuda a compensar las pérdidas por sudor. Por otro lado, elegir preparaciones caseras reduce el sodio oculto. También resultan útiles hierbas frescas, limón y especias para realzar sabores sin añadir sal. En agosto de 2025 organismos de salud regionales destacaron que pequeños ajustes diarios generan mejoras visibles en pocos días.
Un consumo moderado de sodio respalda el bienestar. En 2025 se documentó que más del 70 por ciento del sodio ingerido proviene de alimentos procesados, un dato que impulsa a cuidar aún más lo que se elige para el plato.