Una taza de té verde puede formar parte de una rutina saludable, pero no funciona como un acelerador milagroso del metabolismo. Esta bebida aporta catequinas y cafeína, dos componentes estudiados por su relación con el gasto energético y el uso de grasas como combustible.
Las investigaciones muestran que esos efectos suelen ser modestos y variables. Por eso, tomar té verde no sustituye una alimentación equilibrada, la actividad física ni un descanso adecuado cuando se busca mantener un peso saludable.
Té verde y metabolismo, qué dice la evidencia
Entre sus catequinas destaca la EGCG. Combinada con cafeína, puede aumentar ligeramente el gasto energético y la oxidación de grasas. Sin embargo, una revisión científica encontró resultados diferentes entre estudios y ningún cambio consistente del metabolismo en reposo.
Además, una taza preparada suele aportar aproximadamente 45 miligramos de cafeína, aunque la cantidad puede cambiar según el producto y la preparación. La sensibilidad individual también determina cómo responde cada persona.
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¿Cuál es el mejor momento para tomarlo?
No existe una hora universal que garantice mayores beneficios metabólicos. Tua Saúde señala que la mañana o media mañana pueden resultar prácticas. También recomienda evitar horarios tardíos cuando la cafeína afecta el descanso.
Asimismo, algunas personas sienten náuseas o acidez al beberlo en ayunas. Tomarlo acompañado de alimentos puede mejorar la tolerancia. Quienes tienen problemas con la absorción de hierro deberían evitar consumirlo junto con comidas ricas en este mineral.
Por otro lado, los extractos concentrados no equivalen a una taza tradicional y requieren mayor precaución. Una revisión de 15 ensayos con 1,243 participantes encontró reducciones pequeñas de peso con catequinas y cafeína, pero calificó su relevancia clínica como modesta.