Los arándanos vuelven a llamar la atención de la ciencia, aunque esta vez no por su contenido de vitaminas. Investigadores de la Universidad de Shinshu, en Japón, identificaron un compuesto natural que mostró efectos interesantes sobre el metabolismo de las grasas en células musculares.
El protagonista es el pterostilbeno, un polifenol presente naturalmente en los arándanos, las uvas y otros frutos. La investigación, publicada en Food Bioscience, encontró que este compuesto redujo la acumulación de lípidos en células musculares de ratón cultivadas en laboratorio.
Arándanos y grasa bajo la mirada de la ciencia
Los experimentos mostraron que el pterostilbeno favoreció la descomposición de los lípidos almacenados. Además, aumentó la actividad de genes relacionados con la oxidación de ácidos grasos, proceso mediante el cual las células pueden utilizarlos como energía.
Asimismo, los investigadores observaron que el compuesto actuaba sobre PPARδ, una proteína involucrada en el metabolismo de las grasas. El pterostilbeno aparentemente evita su degradación, aumentando su disponibilidad dentro de las células.
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Comer arándanos no equivale al experimento
El hallazgo sobre arándanos y grasa requiere una interpretación responsable. El estudio utilizó células musculares de ratón cultivadas en laboratorio. Por ahora, sus resultados no demuestran que comer arándanos reduzca la grasa corporal en personas.
Además, tampoco convierte a esta fruta en un tratamiento para perder peso. Los arándanos pueden integrarse en una alimentación equilibrada, pero ningún alimento aislado sustituye hábitos saludables ni tratamientos indicados por profesionales.
Por otro lado, el descubrimiento podría impulsar investigaciones sobre ingredientes nutricionales y alimentos funcionales. Los científicos necesitan comprobar primero si el mecanismo observado también funciona en organismos completos; El siguiente paso será estudiar este efecto en modelos animales y evaluar su posible relación con el metabolismo de las grasas y la sensibilidad a la insulina.