La mantequilla volvió a ocupar un lugar en muchas cocinas de México gracias al interés por los alimentos menos procesados. Aun así, persisten dudas sobre su impacto en la salud y la manera correcta de consumirla sin excesos. La clave no está en demonizarla, sino en entender su función dentro de una alimentación equilibrada.
Especialistas en nutrición recuerdan que la mantequilla contiene grasas saturadas y vitaminas liposolubles como la A y la D. Además, aporta sabor y textura a distintos platillos. El problema aparece cuando desplaza otros alimentos frescos o cuando se consume en grandes cantidades de forma habitual. En consecuencia, usarla con moderación sigue siendo la recomendación más responsable.
¿Cómo consumir mantequilla sin afectar la salud?
La mantequilla puede formar parte de una dieta saludable si se utiliza en pequeñas porciones y dentro de comidas balanceadas. También conviene evitar combinarla con productos ultraprocesados ricos en sodio y azúcares. Un ejemplo cotidiano es usar una capa ligera sobre pan integral en lugar de acompañarla con embutidos o frituras.
Asimismo, expertos sugieren priorizar métodos de cocción sencillos y alternar con grasas vegetales como aceite de oliva o aguacate. De igual manera, revisar etiquetas ayuda a identificar mantequillas con menos aditivos y mejor calidad.
En México, organismos de salud han insistido en que ningún alimento aislado determina por sí solo el estado de salud. Lo que realmente influye es el patrón alimentario completo y el nivel de actividad física. Por otro lado, eliminar grupos enteros de alimentos sin orientación profesional puede generar desequilibrios innecesarios.
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