Un huevo bien cocinado puede ser una joya nutricional… o una oportunidad perdida. En España, donde el huevo forma parte de platos tradicionales y cotidianos, muchas personas no saben que la forma en que se prepara influye directamente en la cantidad de nutrientes que el cuerpo puede absorber. Cocer demasiado o freír a altas temperaturas no solo afecta el sabor, también reduce el aporte de proteínas y vitaminas esenciales.
Además de su bajo costo y versatilidad, el huevo destaca por su alto valor biológico: contiene los nueve aminoácidos esenciales y es fuente de colina, fundamental para el sistema nervioso. Pero si se cocina mal, estos beneficios se reducen. Por ejemplo, al hervirlos más de 10 minutos o freírlos hasta que la clara se dore, se pierde parte del contenido de vitamina D y se altera la calidad de sus proteínas.
Mejores métodos para conservar los beneficios del huevo
Los especialistas en nutrición recomiendan técnicas como el escalfado, cocción al vapor o a baja temperatura. También el clásico huevo pasado por agua, con yema líquida y clara cuajada, es una excelente opción. Estas formas suaves de cocción conservan la mayoría de los nutrientes sin añadir grasas ni destruir proteínas.
Por otro lado, el huevo frito puede seguir siendo saludable si se cocina a baja temperatura con aceite de oliva y se evita el dorado excesivo. De igual manera, preparar tortillas jugosas, evitando sobrecalentarlas, permite mantener intacto el valor nutricional.
Un estudio del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA), publicado en 2025, reveló que cocinar los huevos con métodos suaves mejora hasta en un 40% la absorción de luteína, un antioxidante clave para la salud visual.