El sabor casero de la cocina mexicana tiene una forma muy especial de acompañar las temporadas. El dulce de calabaza, típico en las mesas de México durante el otoño y Día de Muertos, no solo evoca recuerdos familiares. También puede aportar nutrientes valiosos cuando se disfruta con equilibrio. Este postre tradicional se prepara con calabaza de castilla cocida lentamente con piloncillo y especias, lo que le da su color ámbar y aroma cálido.
La calabaza es una hortaliza rica en vitamina A, relacionada con el cuidado de la piel y la vista. Asimismo, aporta vitamina C, que apoya la función del sistema inmune. Su contenido de fibra puede favorecer la digestión y ayudar a mantener una sensación de saciedad más prolongada. Por otro lado, el piloncillo contiene minerales como potasio y magnesio, aunque sigue siendo una fuente de azúcar, por lo que su consumo debe ser moderado.
Beneficios del dulce de calabaza en una dieta equilibrada
El dulce de calabaza puede ser una alternativa más natural frente a postres ultraprocesados. Además, cocinarlo en casa permite ajustar la cantidad de endulzante y personalizarlo según necesidades. También es una forma de preservar la cultura culinaria mexicana, transmitiendo recetas familiares entre generaciones.
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Del mismo modo, combinarlo con yogur natural, semillas o nueces puede añadir proteína y grasas saludables. Por otro lado, consumir porciones pequeñas ayuda a disfrutarlo sin excederse en calorías. Un dato relevante es que la calabaza contiene betacarotenos, pigmentos vegetales antioxidantes asociados con el bienestar celular.