Las frutas de verano suelen desaparecer rápido del refrigerador cuando el calor aprieta. Sin embargo, conservar su sabor, textura y frescura durante más tiempo resulta más sencillo de lo que parece. En España, expertos en alimentación recuerdan que pequeños cambios al guardar melón, sandía y piña ayudan a reducir el desperdicio y a disfrutar mejor de estos alimentos tan refrescantes.
Estas frutas destacan por su alto contenido de agua, una característica que favorece la hidratación durante los días más cálidos. No obstante, esa misma cualidad también las vuelve más delicadas una vez abiertas. Por eso, conocer la forma correcta de almacenarlas puede marcar una gran diferencia.
¿Cómo conservar frutas de verano correctamente?
Cuando el melón o la sandía están enteros, lo más recomendable es mantenerlos en un lugar fresco, seco y alejado de la luz solar directa. La refrigeración constante antes de cortarlos puede afectar parte de su aroma y textura.
Una vez abiertos, la situación cambia. Tanto el melón como la sandía deben guardarse en el refrigerador, cubiertos con papel film o dentro de recipientes herméticos. De esta manera se evita la pérdida de humedad y la absorción de olores de otros alimentos. Además, se recomienda consumirlos en un plazo de tres a cinco días.
La piña cortada también se beneficia de los recipientes herméticos. Mantenerla protegida del aire ayuda a conservar mejor su jugosidad y sabor durante varios días; Asimismo, congelar porciones es una excelente alternativa cuando no se planea consumirlas pronto. Los trozos congelados pueden utilizarse posteriormente en batidos, smoothies, sorbetes o incluso para enfriar bebidas sin necesidad de añadir hielo.
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