Sargazo utilizado en investigación para elaborar helados, sopas y bebidas con enfoque en seguridad alimentaria
Sargazo podría abrir camino a nuevos alimentos funcionales

Sargazo podría abrir camino a nuevos alimentos funcionales

Lo que hoy muchos identifican como un problema en las playas de Quintana Roo podría convertirse en una oportunidad para la alimentación del futuro. Investigadores trabajan en métodos para aprovechar el sargazo y transformarlo en ingredientes útiles para productos de consumo cotidiano, una propuesta que también busca reducir el impacto ambiental de esta alga en México y otras regiones del Caribe.

La iniciativa surge mientras las costas mexicanas enfrentan grandes acumulaciones de sargazo. En lugar de limitarse a retirarlo y desecharlo, científicos exploran cómo extraer compuestos con aplicaciones alimentarias ya conocidas por la industria.

Sargazo y su potencial en la industria alimentaria

El proyecto es encabezado por el profesor Imran Ahmad, de la Universidad Internacional de Florida. La investigación analiza sustancias presentes en el sargazo, como el alginato de sodio y diversos polisacáridos. Estos compuestos pueden utilizarse para mejorar la textura y estabilidad de alimentos.

Gracias a estas propiedades, el sargazo podría formar parte de helados, sopas, salsas, productos lácteos y bebidas deportivas. Además, algunos polisacáridos son valorados por aportar energía de manera gradual, una característica interesante para el desarrollo de alimentos funcionales y suplementos nutricionales.

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Seguridad y aceptación del sargazo como ingrediente

Para garantizar la seguridad del producto final, los investigadores utilizan procesamiento de alta presión, una tecnología empleada actualmente en alimentos envasados como jugos y guacamole. Este método ayuda a eliminar microorganismos dañinos sin recurrir al calor, lo que favorece la conservación de nutrientes.

Asimismo, los especialistas realizan pruebas para descartar la presencia de metales pesados, bacterias y otros contaminantes antes de pensar en una posible comercialización. Por ello, todavía se trata de una línea de investigación en desarrollo y no de productos disponibles para el consumidor.

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