En México es habitual escuchar que “los hombres comen más”. No es solo un comentario popular, es algo que la biología y la nutrición explican con claridad. Las diferencias en cómo funcionan los cuerpos masculinos y femeninos hacen que, en promedio, los hombres necesiten y consuman más calorías cada día que las mujeres.
Una razón clave es que los hombres suelen tener mayor masa muscular. El músculo quema más energía incluso cuando estás sentado o durmiendo, así que un hombre con más músculo requiere más calorías solo para mantener sus funciones básicas. Además, los hombres generalmente pesan más y tienen cuerpos más grandes, lo que incrementa la energía que se necesita para actividades tan simples como caminar, subir escaleras o moverse.
Del mismo modo, las hormonas también influyen. La testosterona, más presente en cuerpos masculinos, favorece la construcción y mantenimiento de músculo, mientras que el estrógeno, más común en mujeres, promueve un mayor almacenamiento de grasa y puede hacer que el metabolismo sea ligeramente diferente. En consecuencia, el gasto de energía diario total suele ser más alto en hombres incluso si ambos hacen actividades similares.
¿Cómo aprovechar esta información en tu alimentación?
Entender que existen diferencias biológicas no significa que unas personas “coman mal” y otras “bien”. Significa que las necesidades energéticas se personalizan. Por ejemplo, un hombre activo puede requerir una alimentación con más calorías y proteínas para sostener su masa muscular y energía durante el día.
Al final, no se trata de competir sino de comprender tu cuerpo y darle lo que necesita para sentirse bien y rendir mejor cada día. En promedio, las cifras de referencia colocan las necesidades calóricas diarias alrededor de 2500 para hombres adultos y 2000 para mujeres adultas, aunque estas cifras pueden variar según edad, actividad física y composición corporal.
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