En España y en toda la Unión Europea, los sobres de ketchup, mayonesa, sal, azúcar y aceite tienen los días contados. A partir de enero de 2030, estos envases monodosis quedarán prohibidos en restaurantes, bares y hoteles, según el nuevo Reglamento 2025/40/UE. Aunque aún falta tiempo para su entrada en vigor, la transición ya está en marcha y se trata de un cambio con más impacto del que parece.
Esta medida busca reducir residuos plásticos innecesarios, pero también es una oportunidad para replantear cómo y cuánto consumimos ciertos productos. En el caso del ketchup, un solo sobre puede contener una cucharadita entera de azúcar. Sumado al exceso de sal y a los aditivos que muchas veces pasan desapercibidos, el uso frecuente de estas salsas puede alterar nuestros hábitos sin que nos demos cuenta.
Sobres de ketchup: menos envases, más conciencia alimentaria
El adiós a los sobres no afecta a la comida para llevar ni a hospitales, pero sí impacta el servicio en mesa, muy común en España. Dejar de tener estos sobres al alcance impulsará decisiones más intencionadas y saludables. El uso de dispensadores o porciones servidas solo a petición podría ayudar a moderar el consumo de azúcares ocultos y sodio, y a valorar más los sabores originales de los alimentos.
Del mismo modo, se promueve un modelo más sostenible y respetuoso con el entorno. Menos residuos implica también menos exposición a plásticos que, en algunos casos, pueden migrar a los alimentos.
Un informe reciente del Parlamento Europeo destaca que los envases de un solo uso representan más del 50% de los residuos plásticos encontrados en playas europeas
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