Tomar suplementos como el magnesio, el colágeno o la vitamina D se ha vuelto parte de la rutina diaria de muchas personas en México. Pero lo que pocos saben es que un error silencioso puede estar impidiendo que el cuerpo los aproveche de verdad: tomarlos con café o té.
Estas bebidas contienen compuestos llamados taninos y cafeína, que pueden interferir con la absorción de algunos micronutrientes. El hierro, por ejemplo, reduce hasta 70% su disponibilidad si se consume junto con café. Lo mismo sucede con el zinc, el calcio y ciertas vitaminas del grupo B. El problema no es la bebida en sí, sino el momento en que se ingiere.
¿Cómo potenciar el efecto de los suplementos?
Una estrategia clave es revisar la etiqueta del suplemento y programarlo con base en tus comidas. Muchos se absorben mejor con alimentos que contengan grasas saludables, como el aceite de oliva o el aguacate. Otros, como el hierro, funcionan mejor con vitamina C, presente en frutas como naranja, kiwi o fresas.
También es importante dejar pasar al menos una hora entre el suplemento y cualquier bebida con cafeína. No se trata de eliminar el café, sino de reordenar tus horarios. Un vaso de agua natural o una infusión sin cafeína pueden ser excelentes acompañantes.
El impacto no siempre se nota de inmediato. Pero a largo plazo, podrías estar gastando dinero sin obtener beneficios reales. Además, algunos suplementos mal combinados pueden generar molestias digestivas leves o simplemente ser eliminados sin que el cuerpo los utilice.