Aunque muchos en España siguen pensando que la proteína en polvo es exclusiva de quienes van al gimnasio, la realidad es muy diferente. Este suplemento está ganando espacio en la vida de personas que simplemente buscan mejorar su alimentación diaria, especialmente cuando les cuesta llegar a los niveles recomendados de proteína.
En adultos sanos, cubrir las necesidades proteicas puede ser fácil si la dieta es variada. Sin embargo, en la práctica, muchas personas llevan rutinas agitadas, comen mal o tienen necesidades especiales, como en el caso de personas mayores, adolescentes en crecimiento, mujeres embarazadas o quienes siguen dietas veganas o vegetarianas. Aquí es donde la proteína en polvo puede convertirse en una herramienta útil y segura, siempre que se use con sentido común.
La proteína en polvo en una dieta saludable
Integrar proteína en polvo no significa reemplazar comidas ni obsesionarse con los batidos. Su uso más inteligente es como complemento, por ejemplo, al mezclarla en un yogur, una papilla o un batido de frutas. Además, es una opción práctica cuando no hay tiempo para cocinar, y puede ayudar a mantener una buena masa muscular, especialmente con el paso de los años.
Por otro lado, no todos los productos son iguales. Algunos incluyen azúcares añadidos o aditivos innecesarios, por eso es clave revisar bien la etiqueta y elegir fórmulas limpias, con pocos ingredientes y buena calidad proteica.
Además de deportistas, hay otros perfiles que podrían sacar provecho de este suplemento: personas con bajo apetito, pacientes en recuperación o quienes atraviesan periodos de estrés o desgaste físico. En todos estos casos, añadir proteína en polvo puede ser un refuerzo sencillo, siempre acompañado de una alimentación equilibrada.
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