Alimentos nutritivos que pueden formar parte de una dieta equilibrada durante el tratamiento del mieloma múltiple
La importancia de mantener un buen estado nutricional con mieloma múltiple

La importancia de mantener un buen estado nutricional con mieloma múltiple

Mantener una alimentación adecuada puede convertirse en una herramienta de apoyo para las personas que viven con mieloma múltiple. Esta enfermedad y sus tratamientos pueden afectar la energía, la masa muscular y el apetito, por lo que cubrir correctamente las necesidades nutricionales adquiere especial importancia durante el proceso.

Especialistas consultados por La Razón señalan que el objetivo no consiste simplemente en comer saludable. La alimentación debe aportar suficiente energía y proteína para ayudar a conservar la masa muscular y afrontar el tratamiento en mejores condiciones. Además, cada recomendación necesita adaptarse a la situación clínica del paciente.

Nutrición en el mieloma múltiple debe ser personalizada

Cuando existe un buen estado nutricional, los especialistas plantean seguir un patrón equilibrado similar a la dieta mediterránea. Este tipo de alimentación puede incluir verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, fuentes de proteína y grasas principalmente insaturadas.

Sin embargo, no existe una dieta específica capaz de curar el mieloma múltiple. También se desaconsejan las dietas restrictivas, los ayunos prolongados y los llamados planes “anticáncer” sin respaldo científico, ya que pueden favorecer una pérdida innecesaria de peso y masa muscular.

Las necesidades pueden cambiar durante el tratamiento. La función renal, la salud de los huesos, los efectos secundarios de los medicamentos y el estado nutricional son factores que deben considerarse antes de modificar la alimentación o utilizar suplementos.

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Ejercicio y alimentación complementan el tratamiento

La actividad física adaptada también puede contribuir a mantener fuerza, movilidad y autonomía. Los programas pueden combinar ejercicios cardiovasculares, fuerza, equilibrio, flexibilidad y movilidad, siempre teniendo en cuenta las condiciones individuales.

En pacientes con afectación ósea, determinados ejercicios pueden no ser apropiados debido al riesgo de fracturas. Por este motivo, la actividad física debe planificarse con profesionales sanitarios y adaptarse a la capacidad funcional de cada persona.

Alimentarse adecuadamente y mantenerse activo pueden ayudar a mejorar el bienestar y afrontar algunos efectos de la enfermedad y sus tratamientos. No obstante, estas medidas funcionan como apoyo y nunca deben considerarse sustitutos de las terapias indicadas para controlar el mieloma múltiple.

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