En México el calor intenso puede sentirse tan fuerte que parece que el cuerpo no da tregua. Cuando el sol pega con todo, el cuerpo empieza a perder líquidos más rápido de lo normal porque sudamos para regular la temperatura interna. Esa pérdida acelerada sin reemplazar puede causar deshidratación y efectos que nadie quiere experimentar bajo el sol.
La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere. Sudar es natural, pero si no repones los líquidos y minerales que se van, puedes sentir fatiga, dolor de cabeza, boca seca o orina oscura, que son señales claras de que el organismo necesita más agua.
Beber agua es la base para mantener el balance de líquidos. La ciencia recomienda no esperar a tener sed para beber porque la sensación de sed puede llegar cuando ya hay un déficit de agua en el cuerpo. En el calor es útil llevar una botella contigo y tomar sorbos a lo largo del día, no solo cuando sales de casa.
Consejos para fortalecer tu hidratación en el calor
Además de agua, incorporar alimentos con alto contenido de agua ayuda mucho. Frutas como sandía, pepino o naranja aportan líquidos y nutrientes que el cuerpo agradece en días muy calurosos. Estos alimentos pueden ser como mini “botellas de agua” con vitaminas naturales.
Asimismo, incluir bebidas con electrolitos naturales como agua de coco o sueros orales puede ser útil si sudas mucho. El agua sola es excelente, pero cuando se pierde más líquido, los minerales ayudan a mantener el equilibrio y la energía.
Vestir ropa ligera y de colores claros también contribuye a que el cuerpo no gaste tanta energía tratando de enfriarse. Evita la exposición directa al sol durante las horas de mayor radiación y busca sombra o lugares ventilados siempre que puedas.
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