Pocas cosas reconfortan tanto como una taza de café por la mañana o un cuadrito de chocolate al final del día. En México, donde el consumo de ambos es parte del día a día, recientes investigaciones han generado inquietud al revelar la presencia de metales pesados como cadmio y plomo en estos productos. Pero antes de alarmarse, es clave entender qué significa esto en la práctica.
Los metales pesados no se agregan de forma artificial. Se encuentran en la tierra y pueden pasar al grano de café o a la semilla de cacao cuando estas plantas crecen en suelos contaminados o por el uso de ciertos fertilizantes. Su presencia ha sido documentada en diversos productos comerciales, incluyendo tabletas de chocolate, cocoa en polvo y granos de café tostado.
¿Debemos dejar de consumir cacao y café?
La respuesta es no, pero sí es importante moderar y diversificar. La exposición prolongada a altos niveles de plomo o cadmio puede tener efectos negativos en la salud, especialmente en la infancia. Sin embargo, los estudios han demostrado que el riesgo está más relacionado con el consumo excesivo y constante de un mismo producto contaminado, no con el uso ocasional o moderado.
Además, organismos como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la OMS han establecido límites seguros de exposición, y muchas marcas cumplen con ellos. Leer etiquetas, variar marcas y optar por productos certificados puede hacer una gran diferencia.
No es necesario eliminar estos alimentos, sino hacer elecciones informadas. Escoger productos orgánicos certificados, alternar entre diferentes tipos de snacks y evitar el consumo diario excesivo son prácticas simples pero efectivas. De igual manera, el cuerpo humano tiene mecanismos para eliminar pequeñas cantidades de estos metales, siempre que no se acumulen con el tiempo.