Beber agua para mantener una hidratación adecuada según actividad, dieta, clima y edad
Beber agua no siempre significa tomar dos litros al día

Beber agua no siempre significa tomar dos litros al día

Beber exactamente dos litros de agua cada día se ha convertido en una recomendación muy repetida, pero esa cantidad no funciona como una regla universal. Las necesidades de hidratación cambian entre personas y dependen de factores como actividad física, alimentación, temperatura ambiental, edad y características individuales.

El divulgador en nutrición David Jimeno cuestionó recientemente en España la idea de consumir una cantidad fija independientemente de las señales del organismo. La sed participa en la regulación de la hidratación, aunque no siempre debe utilizarse como único indicador. Adultos mayores, deportistas y personas expuestas al calor pueden necesitar una atención especial.

Beber agua depende de cada persona

Las referencias nutricionales tampoco establecen dos litros de agua potable como obligación para todos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria considera adecuada una ingesta total aproximada de 2 litros diarios para mujeres adultas y 2.5 litros para hombres. Sin embargo, estas cantidades incluyen el agua presente en bebidas y alimentos.

Además, estas referencias corresponden a condiciones de temperatura y actividad física moderadas. Una jornada de ejercicio intenso o temperaturas elevadas puede aumentar considerablemente las necesidades. También aportan agua alimentos como frutas, verduras, sopas, leche y yogur.

Mira también: Dieta mediterránea para ayudar a controlar los triglicéridos

La sed también ofrece información

El cuerpo dispone de mecanismos para regular el equilibrio de líquidos. La sed forma parte de ese sistema y normalmente aumenta cuando el organismo necesita reponer agua. Asimismo, los riñones regulan la cantidad de agua y electrolitos eliminados mediante la orina.

Sin embargo, beber cantidades excesivas tampoco mejora automáticamente la salud. Un consumo exagerado en periodos cortos puede alterar la concentración de sodio en la sangre y provocar hiponatremia, una situación potencialmente peligrosa.

La hidratación adecuada, por tanto, no consiste en perseguir una cifra idéntica todos los días. La EFSA establece referencias diferentes por edad y sexo, además de reconocer que el clima y la actividad modifican las necesidades individuales.

Entradas Relacionadas