El frío pone a prueba al cuerpo y también a los hábitos diarios. Cuando las temperaturas bajan en febrero 2026, elegir mejor los alimentos puede ayudar a que el sistema inmunitario funcione con mayor eficiencia y equilibrio.
El invierno en México no siempre es extremo, pero sí coincide con un aumento de infecciones respiratorias. Por eso, reforzar la alimentación con nutrientes clave resulta una estrategia práctica y responsable para cuidar la salud sin recurrir a soluciones milagro.
Nutrientes esenciales para las defensas en invierno
La nutricionista Julia Farré explica que vitaminas como la C y la A contribuyen al correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Frutas cítricas, kiwi y fresas aportan antioxidantes que ayudan a proteger las células frente al estrés oxidativo.
Asimismo, verduras como zanahoria, espinaca y calabaza contienen betacarotenos que el cuerpo transforma en vitamina A. Este nutriente participa en el mantenimiento de mucosas, que actúan como primera barrera ante virus y bacterias.
También el zinc y el hierro cumplen un papel importante. Legumbres, semillas, carne magra y huevo favorecen la producción y activación de células defensivas. Del mismo modo, el yogur y otros fermentados aportan probióticos que apoyan la microbiota intestinal, estrechamente relacionada con la respuesta inmunitaria.
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Además, Farré recuerda que ningún alimento por sí solo previene enfermedades. La clave está en un patrón alimentario variado, hidratación adecuada y descanso suficiente. En consecuencia, combinar frutas, verduras, proteínas de calidad y grasas saludables fortalece el terreno sobre el que actúan las defensas.
En España y otros países europeos, especialistas en nutrición han insistido en 2025 y 2026 en priorizar alimentos frescos y de temporada durante el invierno, estrategia que también puede aplicarse en México con productos locales disponibles en mercados y supermercados.