La producción global de alimentos está alcanzando niveles sin precedentes, y sin embargo, millones de personas en países como México aún enfrentan barreras para llevar una dieta completa y balanceada. Según un nuevo informe de la FAO publicado en noviembre de 2025, la oferta alimentaria global alcanzó cifras récord este año, impulsada por avances tecnológicos y buenas cosechas en regiones clave. Pero hay un problema: eso no significa que todos coman mejor.
Uno de los principales obstáculos sigue siendo el cambio climático. Sequías, olas de calor y lluvias extremas afectan la estabilidad de cultivos esenciales, lo que encarece productos frescos y saludables como frutas, verduras o legumbres. Esto golpea especialmente a las familias con menor poder adquisitivo, que a menudo optan por alimentos ultraprocesados más baratos pero menos nutritivos.
Nutrición saludable, todavía fuera del alcance de muchos
El informe destaca que más del 30% de la población mundial no puede costear una dieta saludable. En América Latina, y particularmente en México, esta situación se traduce en tasas alarmantes de obesidad infantil y enfermedades crónicas vinculadas con una mala alimentación. Además, el acceso desigual a alimentos ricos en nutrientes perpetúa brechas de salud entre regiones rurales y urbanas.
Por otro lado, el panorama no es del todo desalentador. Iniciativas de agricultura sostenible, mayor educación alimentaria y programas de subsidio alimentario están comenzando a marcar la diferencia en comunidades vulnerables. De igual manera, se promueven dietas basadas en alimentos de origen local, accesibles y balanceados, como las que se basan en maíz, frijol y hortalizas.
Aumentar la producción ya no es suficiente: hoy el reto está en garantizar que esa comida llegue en forma de nutrientes reales al plato de cada persona.
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