Un refresco parece una elección inofensiva en la rutina diaria. Sin embargo, nuevas investigaciones han vuelto a poner el foco en las bebidas azucaradas por su posible impacto en la salud del hígado. Los hallazgos han generado interés entre especialistas en nutrición y salud pública de Estados Unidos y otros países.
La evidencia más reciente muestra una asociación entre el consumo frecuente de bebidas azucaradas y un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer de hígado. Aunque los estudios no prueban una relación directa de causa y efecto, sí aportan señales importantes para fomentar hábitos de alimentación más saludables.
Bebidas azucaradas y riesgo para el hígado
Una investigación publicada en junio de 2026 analizó datos de más de 1.5 millones de adultos procedentes de once estudios de largo plazo. Los científicos observaron que quienes consumían más bebidas azucaradas presentaban un mayor riesgo de carcinoma hepatocelular y colangiocarcinoma intrahepático, dos de los principales tipos de cáncer de hígado.
Además, los investigadores siguieron a los participantes durante casi 18 años en promedio. Este seguimiento permitió detectar patrones consistentes entre el consumo habitual de refrescos, bebidas de frutas azucaradas y otros productos similares.
La buena noticia es que se trata de un factor modificable. Sustituir refrescos y bebidas endulzadas por agua natural, agua mineral sin azúcar o infusiones puede ayudar a mejorar la salud metabólica y hepática. También favorece el control del peso corporal y la prevención de otras enfermedades relacionadas con el exceso de azúcar.