Cada año 600 millones de personas enferman por consumir alimentos contaminados, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Este dato refleja la magnitud de un problema que impacta tanto en la salud pública como en la economía global.
Para enfrentar esta realidad, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la OMS impulsan un frente común que combina ciencia de vanguardia y cooperación internacional.
El plan conjunto incorpora técnicas nucleares capaces de detectar patógenos y contaminantes químicos con rapidez y precisión. Estas herramientas mejoran los sistemas de vigilancia en la cadena de suministro, lo que permite a los países reaccionar antes de que un brote ponga en riesgo a la población. Además, la aplicación de ciencia aplicada reduce pérdidas poscosecha y contribuye a que los alimentos lleguen en mejores condiciones a los consumidores.
Estrategias para fortalecer la nutrición
La iniciativa no se limita a la inocuidad. Se orienta también a la calidad nutricional de los alimentos en un contexto en el que más de 3 mil millones de personas no pueden costear una dieta saludable según cifras de la FAO.
El enfoque incluye transferencia tecnológica y capacitación a productores locales, con el fin de mejorar cultivos y diversificar la oferta alimentaria, lo que impacta de forma directa en la seguridad nutricional de comunidades vulnerables.
Cooperación internacional y economía global
La alianza busca armonizar estándares y generar un marco de gobernanza sólido que permita a los países aplicar políticas más efectivas. El impacto trasciende la salud: las pérdidas económicas por alimentos inseguros alcanzan 95 mil millones de dólares cada año en países de ingresos bajos y medios, una cifra que subraya la urgencia de actuar con rigor científico y colaboración global.
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