Desperdicio de alimentos en hogares y acciones de consumo responsable para reducir residuos
Desperdicio de alimentos, un problema que comienza en casa

Desperdicio de alimentos, un problema que comienza en casa

Tirar comida también significa desperdiciar el agua, la energía, el suelo y el trabajo utilizados para producirla. Este 29 de septiembre, el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos vuelve a poner sobre la mesa un problema que afecta al ambiente, la economía y la seguridad alimentaria mundial.

La conmemoración impulsada por Naciones Unidas llega en 2026 a su séptima edición. Este año pone el foco en el potencial transformador de reducir las pérdidas y el desperdicio. La FAO destaca que actuar frente al problema puede favorecer la seguridad alimentaria, disminuir la presión sobre los recursos naturales y generar beneficios económicos.

Desperdicio de alimentos dentro de los hogares

Los hogares tienen un papel especialmente importante. Los datos más recientes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estiman que el mundo desperdició 1.050 millones de toneladas de alimentos durante 2022. Cerca del 60 porcentaje de ese desperdicio correspondió precisamente a los hogares.

Además, restaurantes y otros servicios de alimentación concentraron el 28 porcentaje, mientras el comercio minorista representó el 12 porcentaje. Estas cifras muestran que reducir el desperdicio necesita acciones en diferentes etapas, desde la planificación de las compras hasta el aprovechamiento de los alimentos.

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Pequeños cambios pueden evitar desperdicios

Planificar las comidas antes de comprar puede reducir adquisiciones innecesarias. También resulta útil revisar primero los alimentos disponibles, conservarlos correctamente y aprovechar las sobras mediante nuevas preparaciones. Congelar determinados productos antes de que se deterioren representa otra alternativa sencilla para prolongar su vida útil.

Asimismo, conviene diferenciar las fechas relacionadas con seguridad de aquellas que indican principalmente calidad. Una mejor comprensión del etiquetado puede evitar que alimentos todavía aptos terminen innecesariamente en la basura.

El desperdicio mundial equivale a unos 132 kilogramos por persona al año considerando hogares, servicios de alimentación y comercios. Además, alrededor del 19 porcentaje de los alimentos disponibles para consumidores terminó desperdiciado, una dimensión que explica por qué reducir estas pérdidas forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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