Investigadores de la Universidad Estatal de Oregón obtuvieron medio millón de dólares para analizar el valor nutricional de más de 100 plantas polinizadas por abejas, desde cultivos hasta ornamentales, buscando entender qué flores realmente nutren a estos polinizadores esenciales.
En palabras sencillas: al igual que una dieta balanceada fortalece nuestra salud, las abejas también dependen de buena nutrición para resistir enfermedades, parásitos y pérdida de hábitat.
Nutrición apícola: ¿qué comen las abejas?
Según fuentes oficiales mexicanas, el polen es su alimento más completo: aporta proteínas (20–25 %), lípidos, vitaminas (B, C, D, E), y minerales como calcio, magnesio, zinc, entre otros. Esa combinación favorece su desarrollo, supervivencia y defensa contra infecciones.

Lo técnico explicado fácil
- Macro y micronutrientes: así llaman los científicos a los nutrientes grandes (como proteínas y grasas) y pequeños (vitaminas y minerales). Ambos son vitales para que las abejas duren más y estén protegidas.
- Fungicidas inhibidores de esteroles (SBI): son químicos que podrían afectar la calidad del polen reduciendo grasas esenciales para las abejas. El estudio también investiga si estos compuestos dañan la nutrición del polen.
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Por qué debería importarte
La producción de alimentos, como las almendras, depende de abejas sanas. En California, por ejemplo, cada febrero transportan colmenas para polinizar cultivos cuando pocos polvos de polen naturales existen. Una mala nutrición de las abejas impacta la producción, y por ende, nuestra cadena alimentaria.