Bajar de peso puede parecer lo más difícil, pero en realidad, el desafío real aparece cuando intentamos mantener ese logro en el tiempo. En países como México, donde los planes de pérdida de peso son cada vez más comunes, el temido “efecto rebote” afecta a muchas personas: después de terminar una dieta, vuelven a recuperar el peso, e incluso más. Entender qué lo provoca es clave para evitarlo.
El cuerpo humano está diseñado para sobrevivir. Cuando restringimos mucho las calorías, entra en modo ahorro: baja el metabolismo, aumenta el apetito y guarda más grasa. Esto se llama «adaptación metabólica». Por eso, muchas dietas muy estrictas no son sostenibles y llevan a recuperar los kilos perdidos. Además, el impulso de volver a hábitos anteriores suele ser fuerte si el cambio no fue gradual ni realista.
Estrategias para evitar el efecto rebote
La mejor defensa es un enfoque que no dependa solo de fuerza de voluntad. Comer de forma balanceada, mantener rutinas y moverse con frecuencia son pilares. También es importante incluir alimentos que sacian, como frutas, verduras, legumbres y proteínas magras. Estos ayudan a sentirnos llenos sin comer de más. Dormir bien y manejar el estrés también influyen más de lo que se cree.
Por otro lado, acompañarse de profesionales capacitados puede marcar la diferencia. Un plan personalizado y supervisado por nutriólogos reduce el riesgo de rebote. Del mismo modo, mantener un monitoreo regular y ajustes según cada etapa favorece resultados duraderos.
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