Un vaso de kéfir al día podría estar haciendo más por tu digestión de lo que imaginas. En países como España, donde el yogur es parte habitual de la dieta, el kéfir ha comenzado a ganar terreno como una alternativa fermentada con beneficios interesantes. Pero ¿realmente es mejor para tu salud intestinal?
Ambos productos contienen bacterias vivas que ayudan a equilibrar la microbiota intestinal. Sin embargo, el kéfir, gracias a su proceso de fermentación con levaduras y bacterias específicas, suele tener más variedad de microorganismos. Esta diversidad puede favorecer una mejor digestión, mejorar la absorción de nutrientes y contribuir a un sistema inmunológico más fuerte.
Kéfir vs. yogur: ¿cuál tiene más beneficios?
El yogur se elabora con dos bacterias específicas (Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus), mientras que el kéfir contiene más de 30 tipos distintos de microorganismos. Esto le da un potencial probiótico más amplio. Además, el kéfir es ligeramente más ácido, lo que lo hace ideal para quienes tienen problemas de digestión leve o gases frecuentes.
Por otro lado, el yogur sigue siendo una opción muy saludable, especialmente cuando es natural y sin azúcar añadido. Es más fácil de digerir para algunas personas, especialmente si están acostumbradas a su textura y sabor.
Para quienes nunca lo han probado, el kéfir puede parecer fuerte al principio. Pero su sabor ligeramente ácido combina bien con frutas, semillas o como base en smoothies. Puedes encontrarlo en supermercados o hacerlo en casa, usando nódulos de kéfir y leche.
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