Hay sabores que logran contar la historia de una comunidad completa. En Colima, uno de esos ejemplos se encuentra en Villa de Álvarez, donde las famosas Paletas de La Villa se han convertido en parte de la identidad gastronómica local. Más que un postre refrescante, representan una tradición familiar que ha acompañado a generaciones de colimenses.
La riqueza culinaria de Colima suele pasar desapercibida frente a otros destinos gastronómicos de México. Sin embargo, quienes visitan este estado descubren una cultura alimentaria basada en ingredientes locales, recetas heredadas y productos elaborados con gran cuidado. Las paletas artesanales forman parte de ese patrimonio que sigue vigente.
Paletas de La Villa, un ícono gastronómico de Colima
Las Paletas de La Villa nacieron en 1957 gracias a Don Leobardo Dueñas Naranjo. Desde entonces, este negocio familiar ha mantenido una propuesta centrada en sabores tradicionales y materias primas locales. Actualmente ofrece alrededor de 60 variedades, entre las que destacan opciones elaboradas con ingredientes representativos de Colima como la tuba y el tejuino.
Además, la elaboración conserva elementos artesanales. Diversas referencias locales señalan que utilizan frutas, azúcar y leche, sin recurrir a colorantes ni conservadores artificiales. Este enfoque ayuda a mantener perfiles de sabor más auténticos y cercanos a los ingredientes originales.
Disfrutar una paleta artesanal puede formar parte de una alimentación equilibrada cuando se consume con moderación. Las versiones elaboradas con fruta aportan sabor y una experiencia refrescante que puede ser preferible frente a otros postres ultraprocesados.
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