Agricultores locales entregando productos frescos a mercados institucionales como parte de compras públicas locales
Compras públicas locales impulsan la agricultura familiar

Compras públicas locales impulsan la agricultura familiar

Las compras públicas locales se consolidan como una herramienta estratégica para fortalecer la agricultura familiar en América Latina y el Caribe. Este enfoque favorece tanto la seguridad alimentaria de las poblaciones como la inclusión económica de pequeños agricultores, especialmente en contextos rurales donde las oportunidades de mercado son limitadas. En enero, diversos países han retomado estas prácticas como parte de sus agendas para mejorar la disponibilidad de alimentos nutritivos en las instituciones públicas.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha subrayado la importancia de vincular los sistemas públicos de compra con la producción local. A través de políticas y programas específicos, los gobiernos pueden crear mercados estables para la agricultura familiar, conectando a productores con escuelas, hospitales y comedores comunitarios. Este vínculo beneficia tanto la economía rural como la calidad de los alimentos disponibles para la población.

Ventajas de integrar a la agricultura familiar en las compras públicas

Al priorizar compras locales, los gobiernos reducen la dependencia de cadenas de suministro lejanas y promueven alimentos frescos y culturalmente relevantes. Esta práctica no solo garantiza ingresos más estables para pequeños agricultores, sino que también incentiva prácticas agrícolas sostenibles y el rescate de variedades tradicionales. Además, la cercanía entre productores y consumidores facilita una mejor trazabilidad y potencializa la calidad nutricional de los alimentos adquiridos.

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En enero, países como México, Brasil y Colombia han fortalecido marcos regulatorios para incorporar a la agricultura familiar en sus sistemas de compras públicas. Datos de la FAO muestran que estas experiencias no solo han aumentado la participación de pequeños productores en mercados institucionales, sino que también han contribuido a una mayor diversidad de alimentos en comedores escolares y programas sociales.

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