Elegir qué grasa colocar sobre una tostada puede parecer una decisión pequeña, pero cuando se repite diariamente adquiere mayor importancia. La nutricionista Sandra Moñino ha reabierto el debate entre aceite de oliva y mantequilla, defendiendo que esta última no necesita considerarse un alimento prohibido dentro de una alimentación equilibrada.
Esto no significa que ambos alimentos tengan el mismo perfil nutricional. El aceite de oliva contiene principalmente grasas insaturadas, mientras que en la mantequilla predominan las saturadas. Las recomendaciones actuales continúan favoreciendo las primeras cuando se busca cuidar la salud cardiovascular.
Aceite de oliva como opción para todos los días
El aceite de oliva puede utilizarse para cocinar, preparar ensaladas o acompañar una tostada. Su perfil de grasas explica por qué organizaciones de salud lo incluyen entre los aceites vegetales recomendados para sustituir fuentes con mayor cantidad de grasas saturadas.
La mantequilla, por otra parte, puede formar parte ocasionalmente de la alimentación. El aspecto importante es considerar la cantidad, frecuencia y resto de alimentos consumidos durante el día. No es necesario clasificarla como un producto completamente prohibido.
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La mantequilla no necesita desaparecer de la dieta
Utilizar una pequeña cantidad de mantequilla ocasionalmente es diferente a convertirla en la principal fuente de grasa diaria. Las personas con colesterol LDL elevado o determinadas condiciones cardiovasculares pueden necesitar recomendaciones más específicas proporcionadas por profesionales sanitarios.
También conviene observar el desayuno completo. Una tostada integral acompañada de fruta, frutos secos u otros alimentos nutritivos ofrece un contexto diferente al de productos con grandes cantidades de azúcar y grasas saturadas.
La Asociación Americana del Corazón recomienda que un patrón favorable para la salud cardiovascular priorice grasas insaturadas sobre las saturadas. Su guía actualizada en 2026 mantiene este principio y señala que la calidad global de la alimentación resulta más importante que juzgar un único alimento.