En invierno, pocas cosas reconfortan tanto como una taza de chocolate caliente. Pero en España, donde esta bebida tradicional suele prepararse con azúcar y almidones añadidos, no siempre es la opción más saludable. Afortunadamente, existen alternativas sencillas para disfrutar de un chocolate a la taza sin remordimientos, sin sacrificar su textura cremosa ni su delicioso sabor.
El típico chocolate a la taza contiene entre 15 y 25 gramos de azúcar por ración, lo que equivale a unas cinco cucharaditas. Aunque un consumo ocasional no representa un riesgo grave, convertirlo en hábito puede contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina y otros problemas metabólicos. Además, los preparados comerciales suelen llevar espesantes como harina de maíz o almidón modificado, lo que añade calorías innecesarias.
Una alternativa más equilibrada comienza con cacao puro en polvo (100%, sin azúcar). Este ingrediente, rico en antioxidantes naturales como los polifenoles, conserva todo su potencial cardioprotector y antiinflamatorio. Solo necesita leche o bebida vegetal sin azúcares añadidos y, si se desea endulzar, se puede usar una pequeña cantidad de dátiles, canela o eritritol.
Cómo lograr textura y sabor sin azúcares añadidos
Para espesar el chocolate sin recurrir a almidones, una buena opción es añadir una cucharadita de crema de frutos secos (como almendra o avellana natural) o una pizca de agar-agar. Calentar lentamente mientras se remueve permite obtener una consistencia densa y reconfortante.
En España, cada vez más cafeterías ofrecen versiones con leche vegetal y cacao puro, lo que refleja un cambio en los hábitos de consumo hacia opciones más conscientes y saludables.
¿Interesado en el tema? Mira también: Sopas de invierno: nutritivas y fáciles de preparar