Zanahorias crudas con piel limpia sobre tabla de cocina mostrando opción saludable sin pelar
¿Pelar zanahorias o no? Lo que sí importa de esta verdura

¿Pelar zanahorias o no? Lo que sí importa de esta verdura

Si alguna vez has pasado tiempo en la cocina pensando si pelar o no zanahorias, tienes compañía. En España muchas personas siguen este paso por costumbre, pero no siempre es necesario. La capa exterior de la zanahoria es comestible y, lejos de ser un obstáculo, contiene buena parte de la fibra y nutrientes que hacen a esta hortaliza tan valiosa en la alimentación cotidiana. Con un buen lavado y frotado, la zanahoria queda lista sin perder esos beneficios.

Las zanahorias modernas suelen tener piel fina y suave, así que no aportan un sabor desagradable al cocinar o al comer crudas en una ensalada. Además, al pelarlas, se desperdicia parte de la verdura y el tiempo en la cocina, algo que muchos expertos culinarios y nutricionales consideran innecesario salvo casos concretos.

Cuándo sí puede tener sentido pelarlas

No obstante, existen momentos en que pelar zanahorias puede ser útil. Si notas que la piel está muy áspera o que las zanahorias han perdido firmeza con el tiempo, retirar esa capa exterior ayuda a mejorar textura y presentación. Esto suele ocurrir con zanahorias grandes o algo viejas. Asimismo, si tu receta exige un acabado estético perfecto, como en purés muy suaves o platos finos, pelarlas puede aportar uniformidad.

En la mayoría de los casos, dejar la piel preserva compuestos fenólicos, betacarotenos y fibra cerca de la superficie, donde se concentran naturalmente. Estos elementos contribuyen a la salud digestiva y al aporte antioxidante de la verdura.

Un buen hábito es lavar las zanahorias bajo agua corriente y utilizar un cepillo de cocina para eliminar tierra o residuos. Esto reduce la necesidad de pelar y mantiene la mayor parte del valor nutricional.

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