La chaya puede pasar del huerto a una taza, pero su preparación importa. En México, esta planta forma parte de la cocina tradicional y también se consume como infusión; Conocida como espinaca de árbol o chaya mansa, aporta proteínas, fibra, vitamina C, betacarotenos, calcio, fósforo, hierro, potasio y vitaminas del complejo B. También contiene flavonoides y otros compuestos con actividad antioxidante.
¿Qué aporta la infusión de chaya?
Estos nutrientes convierten a la chaya en un alimento interesante en una alimentación variada. Sin embargo, una infusión no sustituye una dieta equilibrada ni un tratamiento médico.
Además, algunas investigaciones han explorado su posible relación con la glucosa. Estos resultados necesitan mayor evidencia en personas, porque parte de los estudios se realizó en animales.
Asimismo, los compuestos antioxidantes de la planta han despertado interés científico. Su función se relaciona con la protección celular frente al estrés oxidativo, aunque esto no significa que la bebida prevenga o trate enfermedades.
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¿Cómo preparar la chaya de forma segura?
La preparación merece especial atención en México. Las hojas crudas contienen glucósidos cianogénicos, sustancias que pueden liberar compuestos tóxicos. Por ello, conviene aplicar calor antes de consumirlas.
Una preparación difundida consiste en hervir tres hojas de chaya en agua potable durante 20 minutos. Después puede añadirse unas gotas de limón para sabor.
Cocinar las hojas reduce compuestos potencialmente dañinos y permite consumirlas con mayor seguridad. No conviene asumir que una planta natural resulta segura en cualquier preparación.
De igual manera, quienes toman medicamentos deberían consultar a un profesional antes de incorporarla con frecuencia. La evidencia disponible no permite presentarla como tratamiento para la diabetes; La chaya también destaca por sus carotenoides. Biodiversidad Mexicana reporta hasta 8.52 miligramos por cada 100 gramos de porción comestible, además de calcio, potasio, magnesio y fósforo.