El otoño cambia los productos disponibles y ofrece una buena oportunidad para variar la alimentación. En España, la mandarina, el kiwi, la granada, la manzana y la pera aparecen entre las frutas de temporada. Todas aportan agua, fibra y distintos micronutrientes útiles para el funcionamiento cotidiano del organismo.
Ninguna fruta impide por sí sola contraer un resfriado. Estas infecciones las producen virus y también influyen la exposición y las medidas de higiene. Sin embargo, una dieta variada ayuda a cubrir nutrientes que el sistema inmunitario necesita para funcionar normalmente, incluida la vitamina C.
Frutas de temporada para una dieta más variada
La mandarina y el kiwi destacan por su contenido de vitamina C. La granada aporta compuestos vegetales antioxidantes, mientras la manzana y la pera ofrecen fibra, especialmente cuando se comen enteras y con cáscara bien lavada. Además, su dulzor natural puede sustituir postres con mayor cantidad de azúcar añadido.
Conviene consumirlas enteras en lugar de beberlas como jugo. Al masticar la fruta se conserva mejor la fibra y resulta más fácil controlar la porción.
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Hábitos que también ayudan a prevenir contagios
Una alimentación equilibrada debe acompañarse con descanso suficiente, actividad física, hidratación y lavado frecuente de manos. Asimismo, ventilar espacios cerrados y evitar compartir utensilios con personas enfermas reduce oportunidades de transmisión. Los suplementos de vitamina C tampoco sustituyen estas medidas ni garantizan protección frente al resfriado.
La variedad importa más que buscar una fruta milagrosa. Combinar colores y alternar piezas durante la semana amplía el aporte de nutrientes. Cinco porciones variadas de frutas y verduras pueden proporcionar más de 200 miligramos de vitamina C al día, aunque las necesidades cambian según edad, sexo, embarazo, lactancia y tabaquismo.