Las bebidas con electrolitos llenan los estantes de supermercados en España, y es común ver a personas tomándolas después del gimnasio o al correr unos pocos kilómetros. Sin embargo, no siempre son necesarias. Consumirlas sin saber realmente cuándo se necesitan puede ser más una moda que una solución efectiva.
Los electrolitos, como el sodio, el potasio o el magnesio, ayudan a mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo y son esenciales cuando hay una pérdida importante por sudor. Pero si solo haces una sesión de entrenamiento moderado o una carrera corta de 5 kilómetros, hidratarte con agua suele ser suficiente, especialmente si no estás bajo el sol o en condiciones extremas de calor.
Según explicó el especialista en nutrición deportiva Graeme Close, es poco probable que alguien promedio necesite bebidas con electrolitos para actividades físicas de menos de una hora. Su consejo es claro: guarda tu dinero y bebe agua si tu entrenamiento no es tan demandante. Este enfoque no solo es más económico, también evita un consumo innecesario de azúcares añadidos presentes en algunas de estas bebidas.
¿Cuándo sí conviene reponer electrolitos?
Hay situaciones donde los electrolitos sí marcan la diferencia. Por ejemplo, si entrenas por más de 60 minutos, haces actividad intensa bajo el sol o sudas en exceso, las pérdidas de minerales pueden afectar tu rendimiento, provocar calambres o fatiga. En esos casos, sí conviene añadir electrolitos a tu hidratación.
También es útil para quienes practican deportes de resistencia, como ciclismo o triatlón, o personas con sudoración muy salada, que pueden notar marcas blancas en la ropa o piel tras el ejercicio.
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