Mantener una buena digestión empieza con decisiones sencillas en el plato. En México, incluir más frutas y verduras todos los días puede marcar una diferencia importante para el bienestar intestinal. Además de aportar vitaminas y minerales, estos alimentos ofrecen fibra y agua, dos elementos clave para favorecer un tránsito intestinal saludable.
Muchas personas creen que basta con comer una fruta de vez en cuando. Sin embargo, la recomendación para adultos y mayores de 10 años es alcanzar al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, una cantidad que equivale aproximadamente a cinco porciones repartidas durante el día. Lo más importante es la variedad, ya que cada alimento aporta nutrientes diferentes.
Frutas y verduras para una mejor digestión
La fibra ayuda a formar heces con una mejor consistencia y facilita su paso por el intestino. Asimismo, el agua presente en alimentos como naranja, melón, tomate, pera o calabacitas favorece una hidratación adecuada del sistema digestivo. También es recomendable aumentar el consumo de fibra de manera gradual para evitar molestias mientras el organismo se adapta.
Además, la digestión saludable no depende solo de la alimentación. Mantener una buena hidratación, realizar actividad física con frecuencia y cuidar la microbiota intestinal también forman parte de una rutina beneficiosa para el organismo. Por otro lado, ninguna fruta o verdura por sí sola sustituye un tratamiento médico cuando existen problemas digestivos persistentes.
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La cantidad de frutas y verduras sí importa
Las investigaciones recientes también muestran que algunas frutas, como el kiwi, pueden ayudar a mejorar la frecuencia y la consistencia de las evacuaciones en personas con estreñimiento funcional. No obstante, los especialistas recuerdan que estos beneficios forman parte de una alimentación equilibrada y no representan una solución única para todos los casos.
La Organización Mundial de la Salud mantiene la recomendación de consumir al menos 400 gramos diarios de frutas y verduras, junto con una alimentación variada y suficiente fibra, como una estrategia para favorecer la salud digestiva y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.