Elegir qué comemos va mucho más allá de sabores y calorías porque nuestra dieta diaria también influye en el clima que compartimos en México y el mundo. Cada plato tiene una huella de carbono asociada a todo lo que se necesita para producirlo desde la tierra hasta tu mesa, y algunas elecciones alimentarias pueden reducir ese impacto considerablemente.
Los alimentos con menor huella de carbono suelen ser los que requieren menos recursos como agua, tierra y energía para crecer y entregar nutrientes. Además, estos alimentos suelen ser ricos en micronutrientes y fibra, lo que favorece hábitos saludables cuando forman parte de una dieta equilibrada.
Alimentos con menor huella de carbono
Las legumbres como lentejas, chícharos y frijoles entran en este grupo porque aportan proteína vegetal con bajas emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con la proteína animal.
Asimismo, los cereales integrales como avena, trigo o arroz producen relativamente menos emisiones por kilo; aunque el arroz puede tener emisiones algo mayores por el metano de campos inundados, sigue siendo una base sustentable cuando se combina con vegetales.También, verduras y hortalizas de temporada aportan vitaminas y minerales con una huella muy baja cuando se cultivan de forma local y sin procesos intensivos.
Elegir alimentos de menor huella de carbono no solo ayuda al planeta sino que también puede mejorar tu bienestar a largo plazo. Las dietas basadas en plantas se asocian con menor riesgo de enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, reducen emisiones de gases de efecto invernadero.
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