Leche, yogurt y queso pueden aportar nutrientes importantes dentro de una alimentación variada. Sin embargo, una pregunta habitual es cuántas porciones conviene consumir diariamente. Rosaura Leis, catedrática de Pediatría y presidenta de la Fundación Española de la Nutrición, sitúa la recomendación general entre dos y tres raciones diarias para niños y adultos.
Los lácteos proporcionan proteínas, calcio, fósforo y diferentes vitaminas. Esto no significa que todas las personas deban consumir exactamente la misma cantidad. La edad, actividad física, alimentación completa, estado de salud y situaciones como embarazo o lactancia pueden modificar las necesidades individuales.
Lácteos al día y cómo repartirlos
Una ración puede proceder de diferentes alimentos. Leche, yogurt natural y queso permiten variar las opciones durante el día. Por ejemplo, una persona puede incluir leche en el desayuno, yogurt como parte de otra comida y una porción de queso dentro de una preparación.
También conviene observar la calidad del producto. Yogures naturales sin grandes cantidades de azúcares añadidos y otras opciones sencillas pueden facilitar una alimentación equilibrada. En personas con intolerancia a la lactosa existen alternativas sin lactosa que conservan buena parte del perfil nutricional del alimento original.
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Algunas etapas pueden necesitar más
La recomendación puede aumentar hasta tres o cuatro raciones en adolescentes, mujeres embarazadas o durante la lactancia, personas mayores y deportistas. Estas etapas pueden presentar mayores necesidades de determinados nutrientes, aunque la cantidad apropiada debe valorarse dentro de toda la alimentación.
Las bebidas vegetales tampoco tienen automáticamente la misma composición nutricional que la leche. Cuando se utilizan como alternativa, resulta importante revisar proteínas, calcio, vitamina D y azúcares añadidos. Algunas bebidas fortificadas pueden ser útiles según las necesidades individuales.
El Libro Blanco de los Lácteos reunió a más de 50 especialistas del ámbito científico y académico para revisar la evidencia disponible. La recomendación práctica continúa situándose entre dos y tres raciones diarias para niños y adultos, siempre dentro de una dieta equilibrada.