El celular suele acompañar comidas y noches de descanso. En Ecuador, revisar mensajes o videos durante estos momentos puede restar atención a señales importantes del cuerpo; La evidencia no indica que mirar una pantalla ocasionalmente cause un problema de salud. Sin embargo, el momento, la duración y el contenido pueden modificar hábitos alimentarios y de sueño.
Uso del celular durante las comidas
Al comer, el cerebro registra sabores, texturas, cantidades y señales de saciedad. Mantener la atención en el teléfono puede disminuir esa conexión, aunque su efecto inmediato sobre cuánto comemos todavía no está completamente definido.
Un metaanálisis revisó 50 estudios sobre alimentación distraída. No encontró pruebas convincentes de un aumento durante la misma comida, pero observó una mayor ingesta posterior. El resultado requiere una interpretación prudente.
Dejar el dispositivo fuera de la mesa puede facilitar una alimentación consciente. Además, conviene comer despacio y hacer pausas para reconocer la saciedad sin convertir la comida en una rutina rígida.
Encuentra aquí otro tema interesante: Makis con pescado, verduras y grasas saludables
Uso del celular antes de dormir
El teléfono puede retrasar la hora de acostarse mediante videos, juegos, mensajes o redes sociales. Asimismo, la luz nocturna puede alterar temporalmente la melatonina, hormona que participa en la regulación del sueño.
Reducir estímulos durante la última hora del día puede favorecer una rutina tranquila. También ayuda silenciar notificaciones, disminuir el brillo, evitar actividades intensas en la cama y mantener horarios regulares.
Si el insomnio, el cansancio diurno o los despertares frecuentes persisten, conviene buscar orientación profesional. El celular puede influir, pero no representa la única causa posible de los problemas de descanso; Una revisión de 21 estudios de cohorte reunió a 548,338 participantes. Cada hora adicional de pantalla diaria se relacionó, en promedio, con una reducción de entre tres y cinco minutos de sueño.