La cantidad de agua diaria que necesita una persona no cabe fácilmente en una botella de tamaño estándar. En España, la especialista en nutrición Bertina Fernández ha explicado que la conocida recomendación de beber dos litros puede resultar excesiva para algunas personas.
Las necesidades cambian con el peso corporal, la alimentación, la actividad física, el clima y otras circunstancias individuales. Además, el organismo recibe agua mediante frutas, verduras, sopas, leche y otras bebidas, no únicamente del agua que se bebe directamente.
La cantidad de agua diaria puede variar
Fernández propone prestar atención a las señales del organismo en lugar de perseguir automáticamente una cifra fija. La sed puede orientar a muchos adultos sanos en condiciones normales, aunque existen situaciones donde esta señal requiere mayor atención.
Además, hacer ejercicio o permanecer en ambientes calurosos aumenta la pérdida de líquidos. En esas circunstancias, las necesidades pueden crecer considerablemente.
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Los alimentos también cuentan para hidratarse
La hidratación diaria incluye tanto bebidas como alimentos. Frutas y verduras contienen cantidades importantes de agua, por lo que también contribuyen al consumo total; Asimismo, beber agua en exceso tampoco aporta beneficios ilimitados. Las necesidades deben individualizarse especialmente cuando existen determinadas enfermedades o indicaciones médicas sobre el consumo de líquidos.
Por otro lado, el color de la orina puede ofrecer una orientación cotidiana sobre hidratación, aunque no funciona como diagnóstico por sí mismo. La sed, la actividad y las condiciones ambientales también ayudan a valorar las necesidades personales.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establece como referencia una ingesta total adecuada de 2 litros diarios para mujeres adultas y 2.5 litros para hombres. Estas cantidades incluyen el agua procedente tanto de alimentos como de bebidas.